domingo, 24 de mayo de 2015

Derecho a la identidad



El derecho del niño a la identidad 

Desde el momento de su nacimiento, toda persona tiene derecho a obtener una identidad. La identidad incluye el nombre, el apellido, la fecha de nacimiento, el sexo y la nacionalidad. Es la prueba de la existencia de una persona como parte de una sociedad, como individuo que forma parte de un todo; es lo que la caracteriza y la diferencia de las demás.
Todos los niños tienen derecho a poseer una identidad oficial, es decir, a tener un nombre, un apellido, una nacionalidad y a conocer la identidad de sus progenitores.

Derecho a un nombre y un apellido



Desde su nacimiento, el niño tiene derecho a tener un nombre y un apellido. Todo niño debe ser registrado inmediatamente después de su nacimiento, ya que los padres tienen la obligación de informar el nombre, el apellido y la fecha de nacimiento del recién nacido.
Esta acción supone el reconocimiento inmediato por parte del Estado de la existencia del niño, y la formalización de su nacimiento ante la ley. Además, su registro permitirá al niño preservar sus orígenes, es decir, las relaciones de parentesco que lo unen a sus padres biológicos.

Derecho a la nacionalidad





Desde su nacimiento, un niño tiene derecho a adquirir una nacionalidad. Según las circunstancias en que se adquiera la nacionalidad puede ser de dos tipos:

• Nacionalidad originaria o de sangre: el niño adquiere la nacionalidad de sus padres desde el momento de su nacimiento.
• Nacionalidad por residencia: aunque sus padres posean otra nacionalidad, el niño adquiere la nacionalidad del territorio en el que nace.

La nacionalidad se obtiene al registrarse en el Registro Civil. Es un elemento muy importante, ya que, en primer lugar, supone el vínculo entre la persona y la ciudadanía, y en segundo lugar, constituye la pertenencia de una persona a una nación. En definitiva, establece la calidad de una persona en razón del nexo político y jurídico que la une a la población constitutiva de un Estado.

miércoles, 20 de mayo de 2015

Desarrollo de los niños



De los 3 a los 6 años Cambios físicos y desarrollo cognitivos

Cambios físicos:

A esta edad los niños crecen una medida de unos 7 cm por año. Las extremidades se van alargando y la grasa se va perdiendo. Tiene una mayor coordinación de su movimiento. La parte del cuerpo que más se desarrolla es el cerebro, esto va a permitir un desarrollo de los aspectos cognitivos, flexibilidad,....

Maduración del sistema nervioso central

Tiene dos partes:
  • El hemisferio izquierdo está especializado en el análisis lógico, razonamiento.
  • El hemisferio derecho está especializado en las capacidades artísticas y visuales (captar música, disfrutar de un cuadro,...)

Desarrollo cognitivo.

El rasgo cognitivo más destacado es que los niños empiezan a utilizar la lógica.
Se producen grandes avances en esta etapa:

En esa forma de pensar ya tienen capacidad de buscar las causas que producen los acontecimientos.
Son capaces de entender muchas cosas y suponer lo que pasará "después de".
El desarrollo del lenguaje es espectacular.
A esta edad se sientan las bases de la teoría de la mente (lo que va a ser su teoría rudimentaria)







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Derechos de los niños impedidos

La situación de los niños con capacidades diferentes




Se estima que aproximadamente 150 millones de niños en todo el mundo viven con una discapacidad y que el 80% de ellos se encuentra en países en vías de desarrollo. En la mayoría de los casos, estos niños no reciben el tratamiento que necesitan y muchos son discriminados.

Definición                                                               



La Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, adoptada en el año 2006, define así la discapacidad:

“Las personas con discapacidad incluyen a aquellas que tengan deficiencias físicas, mentales, intelectuales o sensoriales a largo plazo que, al interáctuar con diversas barreras, éstas puedan impedir su participación plena y efectiva en la sociedad y en igualdad de condiciones con las demás.”

La Convención sobre los Derechos del Niño (CDN), adoptada en 1989, es el primer tratado internacional que incluye una referencia específica a la discapacidad; el Artículo 2 se refiere a la no discriminación de los niños con discapacidad. Del mismo modo, existe otro artículo, el Artículo 23, consagrado por completo a este mismo asunto:
“Los Estados Partes reconocen que el niño mental o físicamente impedido deberá disfrutar de una vida plena y decente en condiciones que aseguren su dignidad, le permitan llegar a valerse por sí mismo y faciliten la participación activa del menor en la comunidad.” (art. 23 CDN).
http://www.educacionespecial.mineduc.cl/index2.php?id_portal=20&id_seccion=2490&id_contenido=11796

Importancia de los hábitos y rutinas en los niños




   












martes, 19 de mayo de 2015

Vulneración de los derechos del niño


Trabajo Infantil


¿Qué dice la Organización Internacional del Trabajo (OIT) respecto al trabajo infantil?
La Organizacion Internacional del Trabajo (OIT) considera el trabajo infantil como una mala práctica que debe erradicarse, pues se vulneran los derechos establecidos en la Convencion Internacional sobre los Derechos del Niño, de Naciones Unidas.
Suscrita por Chile en agosto de 1990, la Convención en su artículo 32 señala que “todo niño tiene derecho a ser protegido contra la explotación económica y contra todo trabajo que ponga en peligro su salud, su educación o su desarrollo integral. El Estado tiene la obligación de establecer edades mínimas para empezar a trabajar y de especificar las condiciones laborales”.




¿A qué edad puede trabajar un niño?
  Los jóvenes entre 15 y 18 años pueden desarrollar sólo trabajos ligeros que no perjudiquen su salud y desarrollo, bajo autorización expresa del padre o madre. En caso de ausencia de los padres, la autorización debe prestarla el abuelo o abuela (materno o paterno) o los guardadores, personas o instituciones que hayan tomado a su cargo al menor.
En ningún caso se podrá autorizar a menores de edad para trabajar en recintos o lugares donde se realicen o exhiban espectáculos de significación sexual.
Además, previamente, deberán acreditar haber terminado su Educación Media o encontrarse cursando Educación Media o Educación Básica. Las labores no deberán dificultar la asistencia a clases de los niños o adolescentes.
Los menores de dieciocho años y mayores de quince podrán actuar en espectáculos vivos, pero no en aquellos que se desarrollen en cabarets u otros establecimientos similares o en aquellos en que se venden bebidas alcohólicas para consumir dentro del local.
En todo caso, para trabajar en espectáculos deben tener la autorización de su representante legal y del respectivo Tribunal de Familia.
¿Los menores de 15 años pueden trabajar?
Los niños y niñas que no hayan cumplido 15 años no pueden trabajar. Excepcionalmente, la ley autoriza el trabajo de estos niños previa autorización de su representante legal y del Tribunal de Familia para trabajos relacionados con personas o entidades dedicadas al teatro, cine, radio o televisión, circo u otras actividades similares. Pero ser deben cumplir los mismos requisitos y exigencias para la contratación de jóvenes entre 15 y 18 años.
¿Se debe hacer contrato para que un niño trabaje?
Sí. Se debe hacer un contrato individual de trabajo. Éste debe escriturarse y firmarse:
  • Dentro de 15 días desde que se incorpora el trabajador o
  • Dentro de cinco días, tratándose de un contrato por obra o servicios o de duración inferior a 30 días.
Las empresas que contraten los servicios de menores de 18 años, deberán registrar los contratos en la respectiva Inspección Comunal del Trabajo.

Derechos de los niños ( video)


lunes, 18 de mayo de 2015

Derecho a la Educación



El derecho a la educación es un derecho fundamental de todos los seres humanos que les permite adquirir conocimientos y alcanzar así una vida social plena. El derecho a la educación es vital para el desarrollo económico, social y cultural de todas las sociedades. Sin embargo continúa siendo inaccesible para miles de niños del mundo.

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La educación: un aprendizaje importante


La educación es el aprendizaje de diversos conocimientos. Empieza por la adquisición de conocimientos básicos, es decir, por la alfabetización. En esta fase, los niños aprenden a leer y a escribir gracias a la educación primaria y al apoyo de los padres.
Es una etapa esencial que permitirá al niño continuar con su formación e integrarse en la educación secundaria y superior.

La educación favorece el desarrollo del niño


La educación permite también transmitir principios comunes a las nuevas generaciones, conservando y perpetuando, así, los valores de toda una sociedad.
La educación es, por tanto, un aprendizaje necesario que permite a las personas desarrollar su personalidad e identidad, así como sus capacidades físicas e intelectuales. De esta manera, contribuye a su plenitud personal favoreciendo la integración social y profesional.
Así, la educación contribuye a mejorar la calidad de vida de las personas. Ofrece a adultos y niños desfavorecidos una oportunidad para salir de la pobreza. Es, por tanto, una herramienta fundamental para el desarrollo económico, social y cultural de todas las poblaciones del mundo.

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http://www.senado.cl/capitulo-iii-de-los-derechos-y-deberes-constitucionales/prontus_senado/2012-01-16/093413.html


El afecto en los niños




Es alentador saber que para tan importante empresa tenemos varios elementos usables en nuestra cotidianidad, que nos acercan a la expresión del Amor, y en este caso hablo del afecto.

El afecto nutre todos los centros energéticos del ser humano especialmente aquel que desarrolla los sentimientos que pueden expresar Amor. No tiene polaridad negativa y llena todo lo que toca con bienestar, seguridad, confianza y ganas de vivir, es por esto que podríamos hablar del afecto como una “medicina” que suministrado de manera consciente y permanente genera un vínculo entre quienes lo comparten sacando a la luz lo mejor de cada uno.

Creemos a veces que entregar afecto es hacer todo lo que nuestro pequeñito quiere, creemos que es “sacrificarnos” para darle todo, sufrir por ellos o amarlos profundamente, sin embargo el lenguaje que los niños entienden es más concreto, tangible y cercano. 
Los niños reciben el afecto a través de abrazos, caricias, palabras respetuosas, claras y amorosas, mirarlo a los ojos siempre, agacharte a su nivel cada vez que le hablas, entregar afecto es, generar momentos agradables y que tu risa también se manifieste. 
Jugar es el lenguaje del niño, además de ser la función que le corresponde hacer. A través del juego nos volvemos iguales y se despierta la  alegría de vivir.

A través del juego podemos mostrarles a nuestros pequeños el mundo de una manera maravillosa y no por esto menos real, pues jugar nos permite pasar el limite entre  la magia y la cotidianidad. Y esta es una excelente manera de compartir nuestros valores que en últimas es de lo que se trata el entregar afecto.

El afecto produce:
  • Seguridad Interna
  • Paz
  • Equilibrio Interior
  • Capacidad de Integración
  • Entusiasmo
  • Fortalecimiento de la amistad y las relaciones
  • Desarrollo de los sentimientos que pueden expresar Amor

miércoles, 6 de mayo de 2015

Autoestima infantil


Diez maneras de aumentar el autoestima a tu hijo



  Nutrir la autoestima de tu hijo puede parecer una gran responsabilidad. Después de todo, la autoestima juega un papel fundamental en el desarrollo de los niños  ya que, entre muchas otras cosas, refuerza la confianza que tienen en sí mismos. 


“La autoestima proviene de sentir que uno es aceptado, que es capaz, y de saber que nuestras contribuciones son valiosas y valen la pena”, dice Jane Nelsen, terapeuta familiar radicada en California y coautora de la serie Positive Discipline (Disciplina positiva). 

“Los padres saben que la autoestima puede ser un sentimiento fugaz”, dice Nelsen. “A veces nos sentimos bien con nosotros mismos y a veces no. Lo que realmente intentamos enseñar a nuestros hijos son habilidades que les duren toda la vida, como la capacidad de adaptación”, agrega la experta. 


Es importante que te asegures que tu hijo sienta orgullo y respeto por sí mismo y por sus raices culturales. Asegúrate que confíe en su capacidad de enfrentar los retos de la vida (para un niño pequeño esto puede significar copiar correctamente las letras mayúsculas). 

A continuación, te brindamos diez sencillos consejos para que aumente la autoestima de tu hijo: 

 1) Dale amor incondicional. La autoestima de un niño florece con la devoción incondicional que transmite el amor. Tu hijo se sentirá mejor si lo aceptas tal y como es, sin importar cuáles son sus puntos fuertes, sus dificultades, su temperamento o su destreza. Así que dale mucho amor, abrazos y besos. Y no olvides decirle cuánto lo quieres. Cuando tengas que diciplinarlo, aclárale que es su comportamiento y no él lo que es inaceptable. Por ejemplo, en lugar de decirle “¡Eres un niño malo!” o “¿Por qué no puedes ser bueno?”, dile: “No estuvo nada bien que empujaras a Gabriel. Puedes lastimarlo. Por favor, no empujes”. 

FOT
2) Bríndale atención. Aparta tiempo para dedicarle a tu hijo tu atención completa. Eso le ayudará a reforzar la sensación de que es valioso e importante para ti. No tiene que ser mucho tiempo, pero, por ejemplo, si tu niño quiere hablar contigo, deja de mirar la correspondencia o apaga el televisor para conversar con él.

Míralo a los ojos para que sepa que realmente lo estás escuchando. Y si un día tienes poco tiempo, díselo, pero ten en cuenta sus necesidades. Le puedes decir: “Cuéntame sobre tu dibujo y cuando termines, me pondré a cocinar”.
 3) Establece límites. Establece algunas reglas razonables. Por ejemplo, si le dices a tu hijo que tiene que comer su merienda en la cocina, no le permitas que coma por toda la casa al día siguiente. O si le pides que ponga la ropa sucia en el cesto designado para ello, después no le digas que no importa si la deja en el piso. 


Es importante que sepa que algunas reglas no se pueden cambiar. Es posible que tengas que repetir muchísimas veces las reglas que estableciste, antes de que las siga. Es recomendable que seas clara y consiste. 

 4) Fomenta riesgos saludables. Anima a tu hijo a que explore algo nuevo, como probar comida diferente, hacer un nuevo amigo o montar en bicicleta. Aunque siempre existe la posibilidad del fracaso, sin riesgos no hay oportunidades para el éxito. 

Así que permite que tu hijo experimente y trata de no intervenir mucho. Procura no “rescatarlo” si muestra frustración al usar un juguete nuevo. Si intervienes y le dices “deja que yo lo haga”, puedes fomentar su dependencia y dañar su autoestima. Su autoestima aumentará cuando exista un equilibrio entre tu necesidad de protegerlo con su necesidad de abordar nuevas tareas. 

 5) Déjalo que cometa errores. Lo más seguro es que tu hijo cometa errores. Sin embargo, los errores también son lecciones valiosas para que tenga confianza en sí mismo. Por ejemplo, si pone su plato demasiado cerca del borde de la mesa y se cae, pregúntale qué puede hacer de manera diferente la próxima vez para que no suceda lo mismo. De esa forma su autoestima no sufrirá y comprenderá que es normal cometer errores de vez en cuando.

Cuando tú misma cometas un error, admítelo. Al reconocer tú tus propios errores, le estás enseñando a tu hijo una poderosa lección, ya que eso le ayudará a aceptar sus propios errores con más facilidad. 



 6) Celebra lo positivo. A todas las personas les gustan las palabras de aliento. Haz un esfuerzo por reconocer, todos los días, las cosas buenas que hace tu hijo y dilo en voz alta. Le puedes comentar a su papá: “José lavó todos los vegetales para la cena”. El pequeño no sólo disfrutará de tus palabras de aliento sino también de los comentarios positivos de su padre. Sé específica. En lugar de decir “¡Lo hiciste muy bien!”, di: “Gracias por esperar con tanta paciencia en la fila”. 


Tu pequeño tendrá la sensación de haber logrado algo y su autoestima se fortalecerá. Además sabrá exactamente qué fue lo que hizo bien. 


 7) Escucha con atención. Si tu hijo te quiere decir algo, detente y escúchalo. Necesita saber que sus ideas, deseos y opinión importan. Ayúdalo a sentirse cómodo con sus emociones. Dile: “Comprendo que estés triste porque tienes que despedirte de tus compañeros de la escuela”. Si aceptas sus emociones sin juzgarlo, reafirmas sus sentimientos y le demuestras que lo que dice es importante. Si compartes tus propios sentimientos, él expresará los suyos con más confianza. 


 8) No compares. Comentarios tales como "¿Por qué no eres como tu hermana?” o “¿Por qué no eres agradable como Pedro?”, simplemente le recordarán a tu hijo sus defectos. Es probable que sienta vergüenza, envidia y presión por competir. Incluso comparaciones positivas como “Tú eres el mejor jugador”, son potencialmente dañinas porque a tu hijo se le hará difícil alcanzar tu nivel de exigencia. Si le dices que lo aprecias por ser como es, será más probable que se valore a sí mismo. 


 9) Ofrécele empatía. Si tu hijo se compara desfavorablemente con sus hermanos o sus amigos  ("¿Por qué no puedo cachar bien la pelota como hace Sofía?”), demuéstrale empatia  y señálale uno de sus puntos fuertes. Por ejemplo: “Tienes razón. Sofía cacha muy bien la pelota. Y tú pintas muy bien”. Esto le puede ayudar a aprender que todos tenemos puntos fuertes y débiles, y que no tiene que ser perfecto para sentirse bien consigo mismo. 


 10) Ofrécele aliento. Todos los niños necesitan apoyo de sus seres queridos. Es importante repetirle que creen en él y que lo animen a seguir adelante. Dar aliento significa reconocer el progreso, y no sólo premiar un logro. Si tu hijo tiene dificultades en abrocharse el pantalón, dile: “Estás poniendo todo tu empeño, ¡y casi lo logras!” en lugar de “No, así no. Déjame que yo lo haga”. 



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