lunes, 18 de mayo de 2015

El afecto en los niños




Es alentador saber que para tan importante empresa tenemos varios elementos usables en nuestra cotidianidad, que nos acercan a la expresión del Amor, y en este caso hablo del afecto.

El afecto nutre todos los centros energéticos del ser humano especialmente aquel que desarrolla los sentimientos que pueden expresar Amor. No tiene polaridad negativa y llena todo lo que toca con bienestar, seguridad, confianza y ganas de vivir, es por esto que podríamos hablar del afecto como una “medicina” que suministrado de manera consciente y permanente genera un vínculo entre quienes lo comparten sacando a la luz lo mejor de cada uno.

Creemos a veces que entregar afecto es hacer todo lo que nuestro pequeñito quiere, creemos que es “sacrificarnos” para darle todo, sufrir por ellos o amarlos profundamente, sin embargo el lenguaje que los niños entienden es más concreto, tangible y cercano. 
Los niños reciben el afecto a través de abrazos, caricias, palabras respetuosas, claras y amorosas, mirarlo a los ojos siempre, agacharte a su nivel cada vez que le hablas, entregar afecto es, generar momentos agradables y que tu risa también se manifieste. 
Jugar es el lenguaje del niño, además de ser la función que le corresponde hacer. A través del juego nos volvemos iguales y se despierta la  alegría de vivir.

A través del juego podemos mostrarles a nuestros pequeños el mundo de una manera maravillosa y no por esto menos real, pues jugar nos permite pasar el limite entre  la magia y la cotidianidad. Y esta es una excelente manera de compartir nuestros valores que en últimas es de lo que se trata el entregar afecto.

El afecto produce:
  • Seguridad Interna
  • Paz
  • Equilibrio Interior
  • Capacidad de Integración
  • Entusiasmo
  • Fortalecimiento de la amistad y las relaciones
  • Desarrollo de los sentimientos que pueden expresar Amor

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